Para tratar rodajas de madera frescas se recomienda utilizar un aceite vegetal apto para madera, preferiblemente de origen natural. La mejor opción es el aceite cocido de linaza, sobre todo si la pieza decorativa va a estar en contacto con alimentos, ya que forma una capa protectora sin tóxicos.
Es fundamental asegurarse de que el producto sea realmente natural. Muchos aceites etiquetados como “de linaza” contienen mezclas con derivados del petróleo. Por eso, lo ideal es optar por un aceite ecológico certificado, que garantice una composición respetuosa con la salud y el medio ambiente. Eso sí, este tipo de acabado sólo debe aplicarse cuando la madera esté al menos parcialmente seca. Si aún está húmeda, el aceite puede dificultar su correcto secado y generar problemas a largo plazo.
Para las rodajas de madera semisecas, el mejor tratamiento es dejarlas secar lentamente si aún están frescas, y reforzar el borde con un tratamiento protector que no altere su estética natural.